Aeropuertos, metros, estaciones de trenes o autobuses. Cuando el tráfico no perdona el error en el suelo.

En las infraestructuras de transporte, el suelo no es un detalle secundario. Es la base de lo que tiene que funcionar las 24 horas del día, durante décadas, sin interrupciones aceptables.

El Aeropuerto de Barcelona-El Prat se asienta sobre los depósitos deltaicos del Llobregat: terreno aluvial, nivel freático alto, escasa capacidad portante. Ejecutar 140.000 m² de recrecidos y forjados sanitarios en ese contexto requería un sistema que transfiriera las cargas con precisión sin añadir peso muerto a un terreno que ya trabaja en el límite. CAVITI®, con modelos desde el C5 hasta el C70 según las exigencias de cada zona, resolvió ambas condiciones simultáneamente.

En las estaciones de MetroSur en Madrid, el desafío era distinto pero igualmente exigente: recrecidos sobre las dovelas del túnel, en entornos urbanos confinados, sin sobrecargar la estructura existente. Las piezas apilables de CAVITI permitieron una logística radicalmente más eficiente que cualquier movimiento de tierras en el centro de las ciudades del sur de Madrid.

En el túnel del AVE en el tramo Vigo-Urzaiz, 11.600 m² de C15 para canalización de aguas. En la Torre de Control del Aeropuerto El Dorado de Bogotá, 4.600 m² de forjado sanitario para galerías de instalaciones. En el Metro de Quito, 4.200 m² de recrecidos.

La geometría de cúpula de cada módulo actúa como un arco de descarga que transmite las tensiones de forma radial. Al verter el hormigón, se genera una estructura de micro-pilares con alta resistencia y consumo mínimo de material. En infraestructuras donde el peso propio es una variable crítica, eso no es una ventaja menor.

Sin excavación. Sin rellenos pesados. Sin sobrecarga en estructuras existentes.

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