Los edificios icónicos concentran escrutinio técnico y mediático desde el primer día. Cualquier patología visible, fisuras en soleras, manchas de humedad en zonas nobles, levantamiento de pavimentos, tiene en estos proyectos una repercusión desproporcionada. Por eso los técnicos que los proyectan no especifican el suelo por precio. Lo especifican por certeza.
La humedad capilar no hace distinciones por categoría arquitectónica. Afecta al suelo de una torre de oficinas de la misma forma que al de un edificio de viviendas convencional. Pero el coste de remediarla en un edificio en funcionamiento, con superficies nobles ejecutadas y usos en marcha, es de un orden de magnitud completamente diferente.
CAVITI® ha formado parte de la solución de suelo en algunos de los edificios más reconocibles de las últimas décadas en España. Torre Agbar, en Barcelona: 4.100 m² de recrecido antihumedad con modelos C10 y C15 en las plantas bajas del edificio. Torre Gas Natural, también en Barcelona: 6.650 m² de recrecido con -25. Torre del Agua, en Zaragoza, pabellón central de la Expo 2008: 3.800 m² de forjado sanitario con C30. Edificio Torre BSCH, referencia de oficinas corporativas en Madrid: 35.676 m² con C30 y C35.
En todos estos casos, el argumento técnico es el mismo. La cámara de aire ventilada generada por CAVITI® interrumpe la transmisión de humedad por capilaridad antes de que alcance la estructura y los acabados. No hay sistema de impermeabilización activo que mantener. No hay drenaje que pueda colmatarse. Hay una cámara de aire que funciona por principio físico, sin mantenimiento.
Los edificios que definen un gran panorama merecen un suelo especificado con la misma exigencia que su estructura.
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