5.000 m² de forjado sanitario para la cadena de frío de uno de los mayores operadores de restauración de Latinoamérica.

Una cámara frigorífica de gran escala somete la solera a dos exigencias que actúan de forma simultánea: la carga estática del almacenamiento en altura y los sistemas de paletización, y la gestión térmica de la interfaz suelo-solera bajo condiciones de temperatura controlada o negativa.

La segunda es la que más frecuentemente se subestima en proyecto. Sin cámara ventilada continua bajo la plataforma de frío, la diferencia de temperatura entre el terreno a temperatura ambiente y la solera mantenida a temperatura controlada genera condensación acumulada en la cara inferior del forjado. Con el tiempo, esa humedad compromete el aislamiento, degrada los acabados y acaba afectando la capacidad portante de la propia solera.

Ciudad de México añade una variable que no aparece en los proyectos peninsulares: el subsuelo de la zona lacustre, compuesto por arcillas altamente compresibles con capacidad portante limitada, exige gestionar la distribución de cargas sin añadir peso muerto sobre un terreno que ya trabaja en condiciones exigentes.

Para la cámara frigorífica de Alsea en México D. F., CAVITI resolvió ambas condiciones sobre una superficie de 5.000 m²: cámara ventilada continua bajo la plataforma de frío y transmisión de cargas mediante la geometría de arco de descarga de los módulos, sin recrecidos ni rellenos adicionales que añadieran carga al subsuelo.

En una operación de la escala de Alsea, con distribución a cientos de establecimientos en toda Latinoamérica, la base del almacén no puede ser una variable de riesgo. Tiene que estar resuelta desde el primer día.

Sin condensación bajo la solera. Sin carga muerta adicional sobre el subsuelo lacustre. Sin riesgo diferido en la base de la cadena de frío.

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