Cuando la temperatura es negativa, la base no puede fallar. Más de 350 instalaciones frigoríficas que lo resolvieron con CAVITI®.

El problema no cambia según la latitud: cuando una cámara de frío trabaja a temperatura negativa, el diferencial térmico entre el suelo y el interior genera condensación en la interfaz solera-terreno. Sin una cámara ventilada esa condensación es inevitable, y las patologías posteriores un riesgo real.

Lo que varía de un proyecto a otro es la escala, la carga y la geotecnia del suelo. En el Almacén Vertical Campofrio de Burgos, con 7.800 m² de forjado sanitario, la exigencia no era solo térmica: era también estructural. Una instalación de almacenamiento vertical autoportante, genera cargas muy importantes, que una solera convencional no puede asumir.

En Alsea México, con 5.000 m² de superficie en México DF, el desafío añadido era la coordinación entre el aislamiento del pavimento y la barrera ventilada: dos sistemas que deben trabajar juntos desde el principio o no funcionan bien por separado.

En un proyecto de Perú, la distancia no cambió el criterio técnico. Mismo principio. Misma especificación. Mismo resultado.

El listado completo incluye proyectos en Girona, Burgos, Alicante, Huelva, Guipúzcoa, Tarragona, Madrid, Zamora, Castellón, Teruel, Almería, Valencia, Salamanca, Albacete, y fuera de España, en Argentina, Colombia, México, Guatemala, Uruguay, Brasil, Marruecos, Argelia, Panamá, Perú y República Dominicana.

Más de 350 instalaciones que han resuelto el mismo problema técnico con CAVITI®: la cámara sanitaria ventilada como barrera activa entre el terreno y la solera de la instalación frigorífica.

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