El gas radón causa entre 900 y 1.200 muertes al año en España por cáncer de pulmón. No es una estimación. Es el dato del @[Spanish Nuclear Safety Council](urn:li:organization:76923623).
Y sin embargo, sigue siendo el riesgo invisible más ignorado en la fase de proyecto.
Estos son cinco datos que, como arquitecto, deberías tener presentes antes de firmar cualquier memoria constructiva.
1️⃣ España es uno de los países europeos con mayor exposición al radón.
El gas radón procede de la desintegración natural del uranio en el subsuelo. Galicia, Extremadura, Castilla y León y algunas zonas de Andalucía presentan concentraciones especialmente elevadas. Pero el problema no se limita a esas regiones: los municipios con obligación normativa superan los 2.000 en todo el territorio.
2️⃣ El CTE DB HS-6 es de obligado cumplimiento desde 2020.
El Documento Básico de Salubridad, en su sección HS-6, establece medidas de protección frente a la exposición al gas radón en edificios de nueva construcción y grandes rehabilitaciones. No es una recomendación. Es normativa de aplicación obligatoria para los municipios incluidos en el listado del Ministerio.
3️⃣ El punto crítico de entrada es siempre la interfaz suelo-edificio.
El radón asciende desde el terreno a través de fisuras, juntas de construcción y cualquier discontinuidad en la base del edificio. Sellar superficies no es suficiente: la presión diferencial entre el interior del edificio y el suelo empuja el gas hacia arriba con independencia de los acabados aplicados.
4️⃣ La solución técnica más eficaz es también la más lógica: interponer una cámara de aire ventilada.
Una cámara sanitaria correctamente dimensionada, con las aperturas de ventilación calculadas conforme al CTE, actúa como barrera física y de dilución: impide que el radón acumule presión bajo la solera y lo dispersa antes de que pueda penetrar en las estancias habitables. La ventilación natural, cuando está bien proyectada, resuelve el problema sin sistemas mecánicos adicionales.
5️⃣ El coste de no proyectarlo es siempre mayor que el coste de resolverlo.
Un forjado sanitario ejecutado con encofrado perdido modular, como el Sistema CAVITI®, fabricado con PP-PET reciclado termoinyectado y certificado DAP-EDP, resuelve de forma simultánea la protección frente al radón, la humedad por capilaridad y la reducción de cargas muertas sobre la cimentación. El sobrecoste respecto a una solera convencional se amortiza en la primera inspección técnica evitada.
Diseñar bien la base de un edificio no es solo una cuestión estructural. Es una decisión de salud pública.
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